Pasar al contenido principal

Un estudio apunta a que el estado de la microbiota intestinal actúa como "hilo conductor" tras numerosas enfermedades inflamatorias

Fecha de publicación

¿Qué tienen en común enfermedades tan diversas como la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide, las patologías oculares o las alergias? La respuesta podría estar en un factor que a menudo pasa desapercibido: nuestro ecosistema interior.

 

Un estudio liderado por varios grupos integrados en la Red de Enfermedades Inflamatorias (REI) y publicado recientemente en el Journal of Investigational Allergology and Clinical Immunology (JIACI), ha revelado cómo la microbiota intestinal juega un papel importante en el mantenimiento de la barrera protectora que regula el paso de nutrientes a través de las paredes del intestino y en la regulación inmunológica, en patologías de índole inflamatoria.

 

Específicamente, este trabajo colaborativo ha demostrado que cuando esta "aduana" biológica se altera, se dispara una inflamación sistémica que actúa como un hilo conductor entre patologías aparentemente no relacionadas, como la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide, el glaucoma, la uveítis, el ojo seco, el asma, las alergias respiratorias, las alergias alimentarias y las reacciones de hipersensibilidad a medicamentos.

El trabajo, titulado "Microbiota intestinal y enfermedades inflamatorias: conocimientos emergentes y perspectivas terapéuticas. Un informe de la REI", ha sido liderado por la Dra. Marina Pérez Gordo del Grupo de Investigación de Enfermedades Inmunológicas Inflamatorias (ALLERGY) de la Fundación Universitaria San Pablo CEU (Madrid) y por el Dr. José Antonio Cornejo García, del grupo de investigación “Enfermedades Alérgicas a Fármacos y Alérgenos” de IBIMA-Plataforma BIONAND y de la UGC de Alergología del Hospital Regional Universitario de Málaga.

En este estudio han participado investigadores de las referidas instituciones, así como de otros centros de referencia, como el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS, Barcelona), el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos (IdISSC, Madrid), la división de Reumatología del Hospital Clínico San Carlos, el Departamento de Medicina de la Universidad de Málaga, el Departamento de Alergia del Hospital Clínic de Barcelona y los departamentos de Medicina Preventiva y Salud Pública y de Cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia.  

Tras analizar 165 estudios científicos (publicados hasta enero de 2025), esta revisión sobre la relación existente entre la microbiota intestinal y las principales enfermedades inflamatorias inmunomediadas ofrece una visión global del conocimiento actual, así como de las oportunidades terapéuticas que podrían transformar el abordaje de estas enfermedades en los próximos años.

Una barrera intestinal sana, clave para controlar la inflamación

Uno de los principales mensajes del trabajo es que la microbiota intestinal desempeña un papel esencial en el mantenimiento de la llamada barrera intestinal, una estructura formada por células epiteliales estrechamente unidas entre sí, que actúa como filtro natural permitiendo el paso de nutrientes mientras impide la entrada de microorganismos y sustancias potencialmente dañinas.

Las bacterias beneficiosas producen metabolitos, especialmente los ácidos grasos de cadena corta —como el butirato, el propionato y el acetato—, que ayudan a mantener esa barrera íntegra, favorecen la producción de mucina protectora y contribuyen al desarrollo de células reguladoras del sistema inmunitario encargadas de mantener la tolerancia inmunológica.

Sin embargo, cuando se produce una alteración de la microbiota —fenómeno conocido como disbiosis— disminuye la producción de estos compuestos protectores, aumenta la permeabilidad intestinal y determinadas moléculas bacterianas pueden atravesar la barrera y activar el sistema inmunitario. El resultado es una inflamación sistémica persistente que puede favorecer la aparición o la progresión de enfermedades inflamatorias en personas con predisposición genética.

Un mismo mecanismo implicado en enfermedades muy diferentes

Una de las aportaciones más relevantes del informe es mostrar que enfermedades aparentemente muy distintas comparten mecanismos biológicos comunes relacionados con la microbiota intestinal.

Los investigadores describen alteraciones características en la composición de la microbiota en patologías como la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide, las enfermedades inflamatorias oculares y las enfermedades alérgicas. Aunque cada enfermedad presenta un perfil específico, todas comparten un desequilibrio de la microbiota, una reducción de bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta y una alteración de la regulación inmunológica.

Esta visión integradora abre nuevas oportunidades para comprender mejor el origen de estas patologías y desarrollar estrategias terapéuticas comunes.

Esperanza para pacientes con asma y enfermedades inflamatorias oculares

Entre los resultados más prometedores destaca la evidencia que relaciona una menor diversidad de la microbiota durante los primeros años de vida con un mayor riesgo de desarrollar asma y otras enfermedades alérgicas.

Diversos estudios muestran que la disminución de bacterias beneficiosas capaces de producir butirato, como FaecalibacteriumLachnospira o determinadas especies de Bifidobacterium, podría dificultar el desarrollo normal de la tolerancia inmunológica. Algunos ensayos clínicos preliminares indican que determinados probióticos podrían reducir la inflamación alérgica y mejorar parámetros de la función respiratoria, aunque todavía será necesario confirmar estos resultados mediante estudios de mayor tamaño.

En el caso de las enfermedades inflamatorias oculares, el informe recoge evidencias que relacionan determinados perfiles de microbiota con el riesgo y la progresión del glaucoma, la uveítis y el ojo seco. Asimismo, ensayos clínicos a pequeña escala han observado mejoras de los síntomas del ojo seco tras la administración de determinadas formulaciones probióticas y postbióticas, lo que convierte a este campo en una de las líneas de investigación más prometedoras.

Hacia una medicina de precisión basada en la microbiota

El trabajo también analiza las principales estrategias terapéuticas que actualmente se utilizan en investigación para modular la microbiota intestinal. Entre ellas destacan la dieta, los prebióticos, los probióticos, los simbióticos, los postbióticos y el trasplante de microbiota fecal.

No obstante, los autores advierten de que la mayoría de estas intervenciones todavía presentan niveles de evidencia moderados o bajos. La gran heterogeneidad entre los estudios —tanto en las poblaciones analizadas como en las cepas utilizadas, las dosis o la duración de los tratamientos— hace necesario desarrollar ensayos clínicos multicéntricos y protocolos estandarizados que permitan identificar qué pacientes pueden beneficiarse de cada intervención.

En este sentido, el informe apunta a que el futuro pasa por una medicina de precisión, capaz de analizar la microbiota de cada paciente para seleccionar la estrategia terapéutica más adecuada en función de sus características individuales.

Un trabajo colaborativo al servicio de los pacientes

La Red Española de Enfermedades Inflamatorias destaca que este informe constituye un ejemplo del valor de la investigación colaborativa para acelerar la generación de conocimiento y acercar la ciencia a la práctica clínica.

Los autores concluyen que comprender mejor cómo interactúan la microbiota intestinal y el sistema inmunitario permitirá desarrollar nuevas herramientas para prevenir, diagnosticar y tratar las enfermedades inflamatorias de forma más personalizada, con el objetivo último de mejorar la calidad de vida de millones de pacientes.