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El camino hacia la medicina de precisión en artritis reumatoide debe hacerse de la mano de los pacientes, según expertos

Fecha de publicación
Jornada organizada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) con motivo del Día Mundial de las Enfermedades Reumáticas.

La investigación en artritis reumatoide avanza hacia la personalización del tratamiento, gracias al mayor conocimiento de los biomarcadores de la enfermedad. Sin embargo, para conseguir este objetivo es clave convertir los avances en el laboratorio en herramientas útiles para los pacientes y los profesionales que les tratan. Este fue uno de los mensajes de una jornada organizada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) con motivo del Día Mundial de las Enfermedades Reumáticas.

“El camino desde el laboratorio hasta la consulta no es rápido ni sencillo”. Y en ese camino, los pacientes “no son solo destinatarios de los avances, sino una parte esencial de la investigación”, explicó durante la apertura de la sesión la Dra. Carmen Martínez Mora, profesora titular de la Facultad de Medicina de la UCM e investigadora principal del Grupo Bases moleculares y celulares de enfermedades inflamatorias/autoinmunes (Grupo VIP), integrado en la Red de Enfermedades Inflamatorias.  

Durante la jornada, organizada por este grupo, la perspectiva científica fue de la mano de la experiencia de quienes conviven con la enfermedad y a las intervenciones de investigadores básicos y traslacionales les siguió la visión de Antonio Ignacio Torralba, presidente de ConArtritis. Torralba reivindicó que el paciente “deje de ser considerado un receptor pasivo y pase a formar parte activa de las decisiones y de la investigación”.

Conocer la enfermedad y conocer al paciente

El planteamiento del representante de los pacientes partía de esta idea: la enfermedad que se mide y la enfermedad que vive el paciente no siempre son la misma. “Los datos clínicos son imprescindibles, pero no siempre reflejan aspectos como la fatiga, el impacto sobre el trabajo, el sueño, la autonomía o las actividades cotidianas”, explicó, para incidir también en la necesidad de contar con la visión de varios pacientes. “Incorporar una voz no significa representar todas las voces. La experiencia individual aporta profundidad, pero el conocimiento colectivo aporta amplitud”, expresó. 

Por todo ello, Torralba concluyó que la medicina personalizada debe incorporar también el conocimiento y las preferencias de cada persona. “Personalizar significa conocer cada vez mejor la enfermedad, pero también conocer mejor a la persona que convive con ella”, afirmó. Esto aplica a los tratamientos y también a los estudios clínicos, donde la experiencia del paciente puede contribuir antes, durante y después del ensayo, identificando necesidades que no se han tenido en cuenta, detectando barreras para la participación y ayudando posteriormente a interpretar y difundir los resultados.

Del control de la inflamación a la medicina de precisión

El estado actual de las terapias frente a la artritis reumatoide y su evolución fue tratado de manera extensa por la Dra. Rosario García de Vicuña, jefa del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario de La Princesa e investigadora del IIS-Princesa vinculada también a la REI. Según detalló, la llegada de fármacos dirigidos a dianas concretas (como el TNF o las quinasas JAK) ha permitido frenar el daño estructural, aunque la heterogeneidad de la enfermedad exige abandonar un enfoque único. “Ya no solamente nos enfocamos en bloquear o controlar la inflamación, sino que intentamos ir un poquito más allá para ver si podemos reprogramar el sistema inmune”, expresó.

El objetivo actual es aplicar la medicina de precisión para seleccionar el tratamiento adecuado según el mecanismo fundamental de la enfermedad en cada individuo, explorando también líneas futuras como las terapias celulares avanzadas (células CAR-T). “Tenemos más herramientas que nunca y conocemos muchísimo mejor los mecanismos de acción”, señaló la Dra. García de Vicuña, quien matizó, no obstante, que “no sirven igual todas las dianas para todos los pacientes”.

Diagnóstico precoz y biomarcadores

Para alcanzar esa personalización, la investigación básica busca transformar datos biológicos en herramientas clínicas, un concepto que en el ámbito científico recibe el nombre de investigación traslacional. La Dra. Irene Gutiérrez, profesora titular de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UCM e investigadora del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos (IdISSC), habló del trabajo de su grupo con el péptido intestinal vasoactivo (VIP) como ejemplo de esta investigación traslacional.

Los estudios desarrollados por su grupo apuntan a que los niveles de VIP en sangre y la presencia de otras proteínas asociadas que se unen a él, llamadas receptores, podrían aportar información sobre la actividad y evolución de la artritis reumatoide. Los investigadores han identificado además determinadas variantes genéticas asociadas a estos niveles y estudian cómo intervienen los microARN en su regulación. El objetivo actual es validar estos resultados en cohortes más amplias y diferentes hospitales con la meta final de que sirvan en la práctica clínica como herramientas de diagnóstico precoz. “Cuanto antes detectemos la enfermedad, más fácil será que consigamos controlar la inflamación”, explicó.

La validación de biomarcadores fue precisamente el eje de la intervención de Marisa Pardines, investigadora predoctoral del Instituto de Investigación Sanitaria La Princesa (IIS-Princesa). Su trabajo se ha centrado en los microARN, pequeñas moléculas capaces de regular la expresión génica y que podrían utilizarse como biomarcadores diagnósticos o pronósticos.

Pardines mostró las dificultades que existen para trasladar un biomarcador candidato a la práctica clínica. La heterogeneidad de los pacientes y, especialmente, la ausencia de criterios consensuados para normalizar los resultados de los microARN complican la comparación entre estudios. 

Una enfermedad de todo el cuerpo

Por su parte, el Dr. Fernando Ortiz, facultativo especialista en Reumatología e investigador del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga y la Plataforma BIONAND (IBIMA), centró su intervención en la dimensión “sistémica” de la artritis reumatoide, detallando que las consecuencias de la enfermedad van mucho más allá de las articulaciones.

Su investigación ha abordado, entre otros aspectos, la detección precoz de la enfermedad pulmonar intersticial, las alteraciones cognitivas, la sarcopenia y la relación entre inflamación, barrera intestinal y microbiota. Los resultados apuntan a que un mejor control de la inflamación puede repercutir también sobre estas manifestaciones. “La artritis reumatoide es una enfermedad de todo el cuerpo, no es solamente la articulación: pulmón, cerebro, músculo, intestino, todo eso está envuelto en la inflamación”, explicó.

Una mesa redonda, moderada por la Dra. Yasmina Juarranz, catedrática de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UCM e investigadora principal del Grupo Vip, cerró una jornada en la que investigación básica, práctica clínica y experiencia del paciente confluyeron en una misma dirección: avanzar hacia una artritis reumatoide diagnosticada cada vez más pronto, tratada de forma más precisa y abordada teniendo en cuenta no solo los indicadores de la enfermedad, sino también la vida de las personas que conviven con ella.